Arqueologia gamer : los pioneros en juegos de carreras

Has adelantado coches en los circuitos más difíciles del mundo, corrido en moto en ciudades enteras e incluso, protagonizado vertiginosas escapadas de la policía. ¿Quieres recordarlas con nosotros?
Corría (nunca mejor dicho) el lejano 1974 cuando la japonesa Taito lanzó una recreativa de carreras llamada Speed Race y cuyo diseñador fue el mismo que el del legendario Space Invaders. Speed Race incorporaba un volante y un acelerador situado en la parte baja del mueble, permitiendo que los jugadores del momento pudieran tener la ilusión de estar al frente de un verdadero coche de carreras. Al llegar a occidente, el juego cambió su nombre a Wheels, originando una serie de copias, entre las que destacó el Gran Trak de Atari y muy especialmente, Moto-Cross, una máquina de SEGA en la que se realizaban campeonatos de moto. Moto-Cross tuvo una versión muy curiosa llamada Fonz, y que no era otra cosa que un intento de aprovechar la fama de la teleserie Happy Days, en la que uno de sus protagonistas era un motero llamado Fonzie.

En mitad de otros tantos juegos que irían apareciendo (cómo olvidar Night Driver y su pionera perspectiva en primera persona), Sega siguió apostando por las carreras lanzando Hang-On (una saga que continuaría a lo largo de su historia con versiones para todo tipo de videoconsolas) y Monaco GP, que también prorrogaría su fama en las futuras consolas de 8 y 16 bits.
En la década siguiente, ya en 1982, llegaría otro de los grandes clásicos de la historia, Pole Position. Fabricado por Namco, esta recreativa daba un salto en la realidad al incorporar un circuito real (el circuito de Fuji, en Japón) y todo el sistema de “cualificaciones” que podía verse en las carreras profesionales. Su éxito sería seguido por Pole Position II al año siguiente y tras él, un incontable número de fabricantes se dieron cuenta del valor añadido que suponía que estos juegos se basaran en los trazados originales que podían verse por televisión.
Anteriormente a estos dos últimos lanzamientos se habían hecho algunas pruebas con juegos que proyectaban metraje rodado en 16mm. y con el que el jugador interactuaba al mover el volante de control. Esta idea cuajaría a mediados de los 80 con el lanzamiento del LaserDisc en oriente, gracias al que las carreras interactivas se adueñarían de los salones de juego con títulos como Laser Grand Prix. Esta carrera por imitar la realidad siguió teniendo lugar hasta que en 1986, Sega metió un nuevo volantazo a la historia creando Out Run, un simpático juego de carreras en el que se apostaba por la animación en sus impresionantes gráficos y cuyo gran atractivo era que el jugador podía elegir el recorrido. Su fama fue tal que pronto saltó a los sistemas caseros de entretenimiento que se estaban imponiendo, llegando a comercializarse una versión para Master System compatible con las gafas 3D que ese sistema tenía como periférico.


Pero ni siquiera Out Run pudo escapar del intento de reproducir la sensación de correr en la realidad y a sus secuelas se le añadieron escenarios más o menos reales, pero siempre anclados en ciudades famosas. Por su lado, la simulación siguió creciendo con juegos como WEC Le Mans, los españoles Paris-Dakar (hecho sin licencia de la competición) y Aspar GP Master o Indianápolis 500, todos ellos programas que prepararon la llegada de Formula One Grand Prix, un simulador de F1 realizado por los especialistas en el género MicroPose y que reproducía la sensación de disputar un mundial de la competición. Además, el juego incorporaba una característica que acabó por auparle a los primeros puestos de ventas en Amiga y PC: Poder editar las características de pilotos y equipos.
Después de Formula One Grand Prix, los siguientes hitos en juegos de conducción fueron Super Mario Kart y otra apuesta de SEGA, Virtua Racing, un juego poligonal que permitía varias recreativas conectadas y que incluso fue portado al desaparecido ZX Spectrum en sus últimos instantes de vida. La misma compañía regresaría a la carga con Daytona USA y SEGA Rally Championship, dos juegos que antecedieron la llegada de Gran Turismo, una saga cuyo linaje dura hasta nuestros días y que ha pasado a ser una de las franquicias de automovilismo más vendidas de la historia de los videojuegos.

 

Mención aparte merecería la otra gran saga del momento, Need for Speed, un juego que salió a la venta en PlayStation y las desaparecidas 3DO y Saturn (además de en PC) y que dio origen a multitud de secuelas, la última aparecida en 2012. Su fama ha sido tal que ya se habla de una adaptación al cine.
¿Qué otros juegos de carreras te han marcado a lo largo de tu vida?

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